
hastaloshuesos21
no soy mas que una mas!
Ana no tiene muchas exigencias: solo me obliga a serle fiel.
realidad
por que podemos ser mejores
domingo, 19 de septiembre de 2010

tube a mi hija

el 4 de agosto nacio mi hija se llama dominique antonia, me siento mucho mas aliviada pero aun no puedo seguir mi dieta como kisiera, he bajado 10 kilos ahora peso 50, me sineto al vorde del presipicio, hoy como todos los dias tube k' sentarme a la mesa a comer, papas, lechuga y un pedazo de carne, no se exactamente cuantas calorias sera eso, el caso es que al mevantarme no kise ir a vomitar, y ahora en el momento en que me encuentro aki escribiendo me siento realmente askerosa un cerda inutil que no se puede controlar, me siento mal de ser tan gorda y fea! kisas por eso nada me resulta, a fines de año es mi graduacion y kiero parecer una princesa ! o mejor dicho ser una princesa, kiero que todos me miren, kiero estar perfecta, pero me kesa poko tiempo y si sigo asi no podre lograrlo, dias y dias de comidas incontroladas, kiero pesar mucho menos de lo que peso ahora, no soporto cargas esta grasaa !! ya vastaaa !!!
sábado, 15 de mayo de 2010

hoy me siento verdaderamente destruida, como si cada capitulo de mi vida hubiera pasado lentamente frente a mis ojos y en estos momentos solo espere la nada, he cambiado tanto física y psicológicamente que ya no me reconozco y cada vez me doy cuenta que el cambio es mas evidente, personas me lo han dicho pero yo simplemente les digo ah ! y sigo mi camino como si no hubiera pasado nada, me han dicho reiteradamente que estoy gorda. en estos casos simplemente agacho la cabeza y me voy a un rincón a llorar sin que nadie se percate luego cuando ha pasado un rato de desahogo vuelvo con los demás como si nada hubiera pasado nada, aquí un caso puntual:
domingo, 25 de abril de 2010
viernes, 12 de febrero de 2010
abzurdah!

Dejé de comer. Y no quiero decir que comía poco: simplemente dejé de comer. Tomaba agua como si aquello fuese a calentarme el alma o a reactivar mis neuronas: era la persona más hidratada y descerebrada que había conocido jamás. Y no digo descerebrada de forma despectiva: quiero decir que cuando estás muriendo de hambre (y no es una metáfora) el cerebro no funciona correctamente. La sangre irrigada se destina a los órganos que la necesitan vital y prioritariamente: como mi corazón tenía que seguir latiendo, la sangre que antes corría en mi cerebro, ahora se focalizaba en mi corazón, lo cual me dejaba tonta y con arritmia.
Pensamientos lentos, visión nublada, respuestas tardías: eso era. La mujer más hermosa que conocía, pero también la que tenía el peor aliento, la que no podía compartir ni un desayuno, ni un almuerzo, ni una gaseosa, ni una cena, ni un caramelito con nadie. Yo era esa y estaba orgullosa de serlo. Es decir, no me arrepiento de haber sido eso y la mayoría de las noches pienso en mi cama con los ojos cerrados: ¿dónde estás Cielo? ¿Qué fue de vos? A veces quiero volver, quiero ser hermosa y tener pocos pensamientos inteligentes, pero de aquella triste selección salían las mejores ideas. Eran pocas, pero brillantes y casi todas dirigidas a mi propia destrucción.
Me odié profundamente toda esa etapa de mi vida y me odio ahora al compararme, al verme tan lejos (un sentido de responsabilidad me sorprende ahora ¿qué pensarán mis padres cuando lean esto?). Me odiaba no por mi comportamiento sino porque no había podido ser así antes: no había podido dejar de comer, no había podido ser una arpía, no había sabido mentir y afirmar con miradas gélidas que “estaba bien” y que “no necesitaba ayuda” antes. Ahora podía dejar de comer, podía mentir sin límites, podía manipular a la gente y manipular verdades hasta convertirlas en mentiras de mármol, costosas pero irrompibles.
Mi imagen personal estaba cambiando asimismo estaba cambiando lo que transmitía al resto de los mortales (porque en el fondo yo sabía de mi mortalidad). Cielo dulce y espontánea estaba muriendo y en cambio una escultura de hielo daba directivas y mutaba de escultura a rama caduca de un ex árbol frondoso. Me estaba consumiendo, lo sabía y no podía dejar de disfrutarlo. Si no me amaba entonces iba a morirme: y me iba a morir hermosa, inteligente y con el cuerpo perfecto. La perfección era mi fin y en mi enfermedad la entendía como alcanzable; cada kilo menos era un paso más hacia mi ansiada meta. Cada kilo de más un recordatorio del cerdo que había sido todos esos años, del odio hacia mi misma: de la repugnancia.
abzursah !

Cuando se levantaron mis amigas, decidimos ir a almorzar al patio de comidas del paseo de compras más cercano. Fuimos a Mc Donalds y pedí un sándwich de pollo con lechuga y mayonesa. Lo comí entero pero mucho antes de terminarlo ya me estaba sintiendo mal: me dolía muchísimo el estómago y sentía que ese sándwich estaba de más, que no era necesario alojarlo en mi estómago. Me sentía mal: la última vez que me había sentido mal, lo solucioné vomitando; muy bien, iba a solucionarlo en aquel momento. Me levanté y me dirigí al baño. Una vez ahí, dudé, así que me acerqué al inodoro e hice pis (como si hubiera ido para eso). Tomé valor y me metí los dedos hasta la garganta, rozando el paladar con mis uñas. Muy bien, eso dolió: tenía que evitar, a partir de ese momento, que mis uñas lastimasen mi paladar. Volví a hacer el intento y en menos de tres minutos la hamburguesa de pollo y muchas de las papas que había comido flotaban en el inodoro. Sí, es desagradable, pero es la verdad. No me sentía mejor: me salían lágrimas de los ojos (por miedo o por hacer fuerza) y se me había congestionado la nariz en cuestión de segundos. Pero mi estómago estaba vacío y ya no sentía ganas imprudentes de vomitarle a alguna de mis amigas en la cara. Muy bien, aquel iba a ser mi secreto: nadie tenía que enterarse. No porque pensase que estaba mal lo que estaba haciendo, sino porque no quería que se crearan rumores y sobretodo porque no quería que nadie develara mi fórmula para estar mejor. La había inventado yo, eso creía.
Lo cierto es que a partir de aquel día vomité cada una de las comidas que invitaba a mi estómago (muchas de ellas siquiera llegaron a pedir hospedaje en él). Era una máquina de hacerme sentir bien, es decir: no paraba de vomitar. Y en aquel momento esa era mi manera de elegir; porque nunca había podido elegir: tenía que comer, tenía que estudiar, tenía que tener amigas y tenía que pintarme y ser bonita. Perfecto, pero ahora además decidía vomitar y sacarme las porquerías que tenía adentro. En consecuencia, una vez más, la comida pasó a ser una porquería y de nuevo empecé a adelgazar a pasos agigantados.
En un principio simplemente vomitaba las comidas, entiéndase: almuerzo, merienda y cena (nunca desayuné, jamás). Más tarde vomitaba té, café, cualquier pedazo de galleta por minúsculo que fuere; cualquier cosa que entraba por mi boca tenía que salir por mi boca, no había otra salida permitida.
Mis amigas no se daban cuenta, lo cual era fabuloso y me daba libertad absoluta para comer y vomitar las veces que quisiera. Así, empecé a comer cantidades estrafalarias que nunca en mi vida había pensado en digerir: era divertido saber que en caso de sentirme mal (o en cualquier caso) podía retirar la maldita comida de mi sistema. Era inmune a todo, nada me afectaba. Mientras las demás comían y alojaban grasa en sus cuerpos, yo comía incluso más y quedaba más flaca, sin panza, sin hincharme, sin nada. Nada excepto jugos gástricos que amenazaban con acabar con mi estómago y un aliento que hablaba del tráfico de comida que ocurría cada vez que metía algo en mi boca. Sin contar estos detalles, era el plan perfecto.

bueno princess me llego un correo y me gustaria compartirlo :D
consumo de café y sus efectos nocivos. Tal vez
escuchaste más de una vez que tomar mucho café
era como tomar veneno. Pero no todo es como te
lo han dicho. La verdad es que por años nos han
engañado.
Muchas veces se ha acusado al café de ser el
responsable de muchas afecciones cardíacas y a
veces de ser el causante de graves enfermedades
en el sistema digestivo, como el cáncer de
estómago. Pero esto está lejos de la verdad.
Un estudio de reciente publicación que controló
durante más de veinte años a un grupo de
hombres y mujeres de diferentes edades ha
arrojado resultados que pueden parecerte
sorprendentes.
Los investigadores tomaron en cuenta, además
del consumo de café, otros factores de riesgo. Por
ejemplo, cada dos o cuatro años sometían a los
participantes del estudio a un cuestionario sobre
sus hábitos. Preguntaban por su alimentación, su
actividad física, si consumían tabaco, cuánto
alcohol bebían, etc. Por último, pasaban al tema
del café. Inquirían de cada uno de los estudiados
cuántas tazas ingerían y que clase de café
tomaban.
Se ha llegado a la conclusión de que el consumo
de café no aumenta el riesgo de muerte temprana.
De hecho, al parecer reduce las posibilidades de
morir por una afección cardiaca. Esta
investigación se llevó a cabo porque los
resultados de las investigaciones en la materia
arrojaban resultados dispares y en muchos casos
contradictorios. Por eso fue necesario hacer esta
clase de seguimiento a personas de distintas
edades y condiciones.
Quienes más café bebieron durante el período de
estudio, revelaron una menor inclinación a
padecer enfermedades cardíacas. De hecho, entre
las mujeres que han estado bajo monitoreo se
observó una disminución del 25% de
enfermedades de este tipo sobre la base del dato
de mujeres que no bebían café regularmente. En
el caso de los hombres, el desnivel es menor,
pero aun así se evidenció una disminución.
En cuanto a la relación entre la ingesta de café y
el cáncer, el estudio no encontró tal relación. El
estudio indicó que el consumo de café no tiene
ningún efecto perjudicial. Además se ha
descubierto que el café también ayuda a combatir
otras causas de muerte temprana.
Por lo tanto, queda descartado el mito de que el
café es veneno. Los encuestados tomaban en
algunos casos hasta 6 tazas de café al día. Pero
los efectos benéficos de esta sustancia se veían
potenciados en estos casos, más bien que hacer
mal.
No te recomiendo tomar tantas tazas. Pero si
disfrutas con el café, hazlo sin miedo. Hay
muchas formas en las que puedes disfrutar de
esta deliciosa infusión. Aumentarás tu salud a la
vez que disfrutas de su incomparable sabor.